de El Escorial
las lágrimas de San Lorenzo tienen
el mismo brillo
que en otras zonas
del hemisferio norte.
A veces traen, no obstante,
un leve olor a santo calcinado,
mínimos rescoldos
como latigazos
y un color azul que queda
en lo sensible
de las retinas.
Los aficionados a
la astronomía
saben que el misterio se repite
todos los veranos:
un periódico recuerdo del martirio
hasta que las cenizas
del cometa 109P / Swift-Tuttle
se extinguen frías
en el túnel inefable
del olvido
eterno.

1 comentario:
¿Ya te cansaste de escribir?
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