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viernes, 15 de octubre de 2010

Aludes (dos sonetos)


Alud primero

Es sólo agosto y muere ya el verano.
¿Quién cerrará la puerta de mi casa?
Se ha levantado el viento, el frío pasa,
y yo me encuentro aquí, tan a trasmano,
que nunca alcanzaré a cerrarla. Vano
es el intento, ayúdame, abrasa
mi abandono con la apacible brasa
del singular aliento de tu mano.
En unos pocos meses, cuando nieve,
el sol lunar no nos hará temer,
ni la tormenta, ni la escarcha aleve.
Te miraré, y bien sabré, mujer,
que no habrá viento humano que se lleve
la Atlántida inmortal de este querer.


Alud segundo

Siento el dolor de nacer al mirarte.
Oigo en tu lengua un muy lúbrico eco
y éste me empuja febril contra el hueco
—tanto te ansío— invitándome a amarte.
Túmbate, mi amor. Voy a penetrarte.
El manantial no puede correr seco.
Nací para quererte, fleco a fleco,
hilado corazón de parte a parte.
La soledad no tiene compañera
ni la busca. El río que no mana
deshace su intención y la vulnera.
Por eso nuestro cauce no se hilvana
si no soy quien te besa. ¡Si lloviera!
¡Si lloviera y fuera eterna la mañana!

domingo, 2 de mayo de 2010

Zurdos y lenguaje políticamente correcto

Aunque no me considero un filólogo al uso, digo yo que por mi educación muy a menudo me asaltan pensamientos muy “filológicos” a la cabeza. Uno de ellos, que me lleva interesando desde hace ya algunos años es el del lenguaje que estigmatiza a los zurdos y todo el revuelo existente hoy en día en torno a lo políticamente correcto.

Antes de continuar quiero dejar una cosa clara: mi intención no es la de sentar cátedra, sino simplemente la de exponer una duda y crear debate sobre un tema interesantísimo y del cual creo que se puede hablar y discutir muchísimo.

Ahora bien, como filólogo, pienso que es un error politizar el lenguaje y creo que, concretamente, el intento moderno de convertir ciertas palabras en algo políticamente incorrecto para evitar por ejemplo el sexismo o el racismo es una majadería. Pienso que primero se cambian las ideas y que, en consecuencia, el léxico pierde connotaciones peyorativas de forma natural. Creo, además, que tenemos un ejemplo clarísimo de lo mismo en el vocabulario y las expresiones sobre los zurdos, hoy en día ausentes de significado peyorativo, pero no hace mucho estigmatizadoras.

A nadie en su sano juicio se le ocurriría hoy estigmatizar a un zurdo. Nadie te mira mal por escribir con la mano izquierda, hay obvias incomodidades a la hora de encontrar un pupitre para escribir o unas tijeras, pero hoy en día ser zurdo es tan normal como, no sé, ser rubio o tener gafas. En España, hasta donde yo soy consciente, no hay ya discriminación por ser zurdo.

Sin embargo, hubo un día en que lo zurdo era algo negativo, sujeto a supersticiones que, en ocasiones, provocaban persecuciones. Esto ha dejado expresiones como:

- Siniestro (infeliz, funesto o aciago).
- Siniestro total (un daño con destrozos irrecuperables).
- Siniestralidad (frecuencia de accidentes).
- Derecho (estudio de leyes).
- Hacer las cosas de derechas (hacer las cosas bien).
- Estar derecho (estar erguido, en posición correcta).
- Levantarse con el pie izquierdo (tener mala suerte).
- Estar ducho en algo (tener conocimiento de algo, -ducho quiere decir derecho-).
- Ser diestro (ser hábil o experto en un arte u oficio).
- Zurdo (al contrario de como se debería hacer).
- Ir de diestro a diestro (igualdad de dos personas en habilidad o astucia).
- Destreza (habilidad).


Jimmy Hendrix fue seguramente el guitarrista zurdo más diestro de la historia.

Todas estas expresiones, a pesar de lo obvio de sus alusiones, no despertarían el menor resquemor en nadie, zurdo o no. Es decir, que la sociedad misma ha cambiado, ha acabado por aceptar o asimilar ideas más igualitarias y, en vez de modificar su léxico, ha suavizado su significado o incluso se ha olvidado por completo del aspecto peyorativo del mismo y se ha quedado sólo con una parte de él que no resulta insultante. Del mismo modo que nadie piensa en un judío al decir que otro es ladino o que es muy marrano, a nadie se le ocurriría cambiar el nombre de la Facultad de Derecho porque los zurdos no están representados bajo ese nombre. Gracias a ello, es posible decir que Jimmy Hendrix, que era zurdo, fue uno de los guitarristas más diestros de la historia.

miércoles, 21 de abril de 2010

Ñ


Tu teclado tiene
los mismos botones que el mío
menos una eñe
que uso para decir cosas como piña,
sueño, leña.
Tú y yo escribimos
cosas diferentes
con casi las mismas letras,
y sé que no es la eñe lo que hace
que tus textos sean tan distintos a los míos,
porque los dos añoramos lo mismo
y vemos pasar los años
desde las mismas peñas soñolientas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Recital de Beatriz Villacañas en el pub James Joyce

Hola a todos, os pego una convocatoria a un recital de la poetisa Beatriz Villacañas, este viernes a las 19.30 en el James Joyce (Alcalá 29), una buena oportunidad para mezclar poesía con cerveza irlandesa:

Queridos amigos:

Este mes por fin vamos a tener un invitado que ha desempeñado parte de su actividad literaria en el ámbito de la literatura irlandesa. Celebrando la tertulia en el Pub Joyce, ya tocaba.
En concreto, se trata de Beatriz Villacañas, poeta de larga trayectoria, además de profesora y traductora de poesía irlandesa.

Buena conocida de nuestros anfitriones, Beatriz será la invitada de Esmirna el viernes 27 de noviembre, en el Pub James Joyce (Alcalá 59, Madrid). El encuentro con la escritora comenzará a las 19:30 y terminará en torno a las 21:00 (aprox.)

Para esta oportunidad, contaremos con alguna sorpresa durante su presentación.

http://esmirna-poesia.blogspot.com/

viernes, 20 de noviembre de 2009

Traducción de algunos poemas de Wendy Cope

A mi llegada a Londres, rápidamente se me recomendó la lectura de una poetisa llamada Wendy Cope. La popularidad de Cope en el Reino Unido es bastante notable. Totalmente anclada en su generación, su poesía es accesible, sencilla y está repleta de humor irónico, a menudo con referencias a los clásicos del siglo XX, entre los cuales cabe destacar T.S. Eliot. En efecto, la obra de Cope parece partir del modernismo más desenfadado que representarían poemas como “The Hippopotamus” a la vez que observo un cierto feminismo aburguesado que me lleva a pensar en la obra juvenil de Edna St. Vincent Millay, sobre todo por la falta de miedo a la hora de hacer uso de la rima en contextos totalmente alejados del clasicismo.
He escogido tres poemas tomados de dos libros diferentes, creo que representativos de lo que yo he creído entender que su obra transmite. Por cuestiones de comodidad, no he traducido ninguno rimado.


A las 3 de la madrugada
(Making Cocoa for Kingsley Amis, 1986)

No hay sonido alguno en el cuarto
salvo el tictac del reloj
que ha comenzado a asustarse
como un bichito atrapado
en una enorme caja.

Libros yacen abiertos sobre la alfombra.

En otro lugar
estás tú dormido
y junto a ti una mujer
que llora suavemente
para que no te despiertes.


Un curioso poema a un gato
(Serious Concerns, 1992)

Mi gato ha muerto
pero he decidido no hacer
una tragedia de ello.


Pastoral
(Serious Concerns, 1992)

Ojalá fuese una poeta provinciana
que hablase de la naturaleza.
Cuando pensase en los poetas de Londres
murmuraría siniestra: “los odio”.

Y fuera saldría a patear el campo, senderos salvajes
con mis vaqueros y botas camperas.
Una poeta provinciana no necesita carmín
ni medias ni chaquetas respetables.

El desorden de la vida urbanita, qué maravilla
deshacerse de ello
y pasar el tiempo en comunión con el todo,
sentada sobre un muro seco de piedra.

Y después de un largo día en comunión
deambular de vuelta a casa para un bocado,
luego al pub con gente de la auténtica,
que se pimpla doce pintas cada noche

para pasar las noches provincianas
sin tanto aburrimiento ni dolor.
¡Gente de verdad, tan sólida y tranquila
como un autobús de Londres bajo la lluvia!

Algún día iré a vivir al campo
y muchos cuadernillos llenaré
con mis observaciones sobre animales (todos
muertos porque están más quietos).

Ovejas muertas y conejos aplastados. Oh, me encantará.
Mi rostro estará calmo y bronceado
y brillará de amor por toda la creación
exceptuando a los poetas urbanitas.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Traducción de un texto de Gaudier-Brzeska

Henri Gaudier-Brzeska (1891-1915) fue uno de los miembros más prominentes del movimiento vorticista, versión londinense del cubismo parisino y el futurismo milanés de los cuales se declaró enemigo no sin caer en contradicciones.
Gaudier, escultor y pintor de origen francés, viajaría a los 19 años a Londres para llevar allí una vida bohemia (se dice que llegó a vivir debajo de un puente) junto a su compañera sentimental Sophie Brzeska, cuyo apellido anexionó al suyo. Allí comenzó a relacionarse con los artistas y poetas que estaban uniéndose para conformar la vanguardia británica: Ezra Pound, Wyndham Lewis, Hilda Doolittle, Jacob Epstein, T.E.Hulme... En poco tiempo ya era una de las figuras más activas del llamado London Group, asociación de jóvenes artistas que buscaban luchar contra el academicismo.
Influida por el primitivismo que abogaban los cubistas, la obra de Gaudier-Brzeska siempre tiende a parecer inacabada, dejando la huella de su autor en forma de aparentes imperfecciones. La lectura de Fenollosa a través de Pound lo acercó a un orientalismo que, igual que pasaría con Lewis, fusionaría con el belicismo protofascista de Sorel. Esta atracción fatal por el movimiento frenético y la lucha, compartida por muchos de los vanguardistas europeos, llevaría a Gaudier-Brzeska a alistarse en el ejército francés para combatir en la I Guerra Mundial. No abandonó su arte en las trincheras. En 1915 escribió una carta a sus compañeros artistas que luego sería publicada en el segundo número de la revista Blast, publicación del movimiento vorticista. Para cuando llegó a las calles, el joven escultor ya había fallecido en combate. Parece ser que su extremo ímpetu lo llevó a arriesgar su vida en exceso. Su amante Sophie enloquecería, muriendo diez años después en una institución mental.
La figura de este autor, por muy fugaz que fuera su carrera, no quedó del todo olvidada. En 1972 Ken Russell realizaría una película biográfica llamada Savage Messiah que giraría en torno a la vida de este artista maldito.



LLEVO DOS MESES LUCHANDO y ya puedo estimar la intensidad de la vida.

MASAS HUMANAS se mueven y pululan, son destruidas y surgen de nuevo.

LOS CABALLOS se desgastan en tres semanas, mueren junto a los arcenes.

LOS PERROS pasean, son destruidos y otros llegan.

CON TODA LA DESTRUCCIÓN que está en marcha en torno nuestro NADA CAMBIA, ni siquiera superficialmente. LA VIDA ES LA MISMA FUERZA, el agente móvil que permite que el pequeño individuo se reafirme.

LOS OBUSES ESTALLANDO, las descargas, entramados de alambre, proyectores, motores, el caos de la batalla NO ALTERAN LO MÁS MÍNIMO la colina que estamos asediando. Una compañía de PERDICES se escabulle ante nuestra propia trinchera.

Sería idiota buscar emociones artísticas entre estos pequeños trabajos nuestros.

Este ridículo mecanismo que sirve como purga de una humanidad supernumerosa.

ESTA GUERRA ES UN GRAN REMEDIO.

En el individuo mata arrogancia, autoestima, orgullo.

Arranca de las masas números y más números de unidades despreciables cuyas actividades económicas se han vuelto nocivas como la reciente crisis de mercado nos ha mostrado.

Mis ideas sobre escultura siguen siendo absolutamente iguales.

ES EL VÓRTICE DE LA VOLUNTAD, DE LA DECISIÓN, QUE COMIENZA.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Poemas en inglés / Poems in English

Lamento haber estado apartado del blog durante tanto tiempo. El cambio de vida no está siendo sencillo y, puestos a sacrificar, las aficiones deben ir antes que las necesidades. No he dejado de escribir (supongo que porque escribir se encuentra en un raro limbo entre necesidad y afición) pero, para mi sorpresa, las palabras no me están surgiendo tanto en español como sí me surgen en inglés. Apenas hablo ya en español con nadie. Sólo por teléfono con mi familia. Leo a diario El País, pero toda la literatura que entra en mi cabeza está en otro idioma.
Dejo por tanto una muestra de esta nueva poesía que estoy haciendo, todavía embrionaria, sintiéndolo por los que no entendáis el idioma de Wordsworth y Eliot. Y los que lo manejéis, no seáis demasiado críticos, esto es un salto atrás, un comenzar de nuevo, con otro vestido diferente. Tal vez por eso los temas sean distintos a los míos habituales y me haya dejado encandilar por un subjetivismo que generalmente rechazaría.
El primero es una traducción de uno que escribí hace un año en español de todos modos.


You are my altar and my holy host


You are my altar and my holy host,
mortal flesh as transcendental
as the beating of the slit drums in the jungle,
crying out for rain to come,
wine
from the heavens,
blood
from the veins.
Amor.
Oh, the thunderous storms at dawn!


Soap

I’ve been using the soap
you gave to me, I don’t know why.
Did you think my hands were dirty?
The truth, however,
is that now I sense I’m getting cleaner
as I slowly rub
these fragile, drowsy fingers,
these memories of clay under my nails.


More than a peacock feather

The peacock feathers in your earrings
aren’t real, they’re just icons
inside a marble frame.
That’s why they make me think
of the qualities of beauty
as something fixed
and untainted.

But your beauty flows and changes,
and it stains me with its smell,
soaking every single cell of mine,
every single atom.


Mirrors

I'm sorry. I got
carried away by the emotions.
Didn't mean the things I said.
Let me brush your hair,
let me comb away the angry thoughts
that crowd your mind
while the mirrors watch us.


Ver mapa más grande
¡Aquí estoy!

lunes, 13 de julio de 2009

Perseus

Junto al monasterio
de El Escorial
las lágrimas de San Lorenzo tienen
el mismo brillo
que en otras zonas
del hemisferio norte.
A veces traen, no obstante,
un leve olor a santo calcinado,
mínimos rescoldos
como latigazos
y un color azul que queda
en lo sensible
de las retinas.

Los aficionados a
la astronomía
saben que el misterio se repite
todos los veranos:
un periódico recuerdo del martirio
hasta que las cenizas
del cometa 109P / Swift-Tuttle
se extinguen frías
en el túnel inefable
del olvido
eterno.


lunes, 6 de julio de 2009

Disco favorito de junio

HAWKWIND (UK)
‘Warrior on the Edge of Time’ (1975)
United Artists
9

Hace poco he descubierto que el barrio de Londres en el que vivo, Ladbroke Grove, fue la cuna de algunas de las bandas de Rock más interesantes de los setenta: Pink Fairies, The Clash, Motörhead, Hawkwind... Yo ya sabía que éste era un barrio bohemio con mucha historia cultural alternativa, pero esto me ha agradado especialmente, ya que, Hawkwind, concretamente, es uno de mis grupos favoritos. Es por eso que voy a hacer una crítica del que considero que es su mejor disco, ‘Warrior on the Edge of Time’, a mi parecer la cumbre de su larguísima carrera, aunque sé que hay gente que tiene opiniones muy distintas a la mía.
Hawkwind fueron la representación musical de un movimiento polifacético que en aquellos años estaba en pleno esplendor: la ciencia ficción juvenil. Moebius, Philippe Druillet, Michael Moorcock y Dan O’Bannon entre muchos otros ayudaron a dar forma a este subgénero a través de revistas “pulp” que eran ávidamente leídas por millones de adolescentes. Historias inverosímiles repletas de psicodelia e inundadas por musculosos guerreros de larga melena y bellas amazonas de enormes pechos que tenían aventuras intergalácticas en mundos extraños que eran una mezcla de fantasía científica y leyenda protohistórica.
Con su estética hippy futurista y psicodélica, Hawkwind les dieron una banda sonora a las fantasías heroicas (y eróticas) de miles de jóvenes, con un estilo que destacaba por su mayor dureza, anunciando a golpe de guitarra el advenimiento del Punk Rock y el Heavy Metal, musical y estéticamente hablando. Tampoco eran ajenos a las drogas, como muestran sus letras y los problemas que tuvieron con la ley. Nada extraño en aquellos tiempos de todos modos. No nos debe sorprender saber que Lemmy Kilminster, bajista de Hawkwind por aquel entonces, sería encarcelado en EEUU por llevar anfetaminas al poco de grabar este disco, provocando así su expulsión de la banda. Libre de compromisos, formaría Motorhead para convertirse en uno de los músicos más emblemáticos de las últimas décadas.
‘Warrior on the Edge of Time’ es casi un disco conceptual. Con muchas de las letras escritas por el propio Michael Moorcock, incluyendo algunas poesías musicadas, el álbum es un viaje por los mundos que este escritor de ciencia ficción creó como trasfondo de sus populares novelas. Musicalmente hablando, se trata de una obra a medio camino entre el Rock psicodélico de los primeros Pink Floyd y el Krautrock de Amon Duul II pero, como ya se ha dicho, con grandes dosis de fiereza, anunciándonos el Punk Rock que muy pronto desarrollaría Lemmy con Motorhead y la New Wave of British Heavy Metal que protagonizarían Saxon y Iron Maiden. Temas como “The Demented Man” o “The Golden Void” nos acercan más a esa primera parte psicodélica mientras que otros como “Kings of Speed” son claros ejemplos de ritmo frenético y velocidad (usaron dos baterías para grabar esta canción). Pero lo más interesante, a mi juicio, es cuando mezclaron ambas tendencias para crear clásicos como “Assault and Battery”, a mi gusto uno de los grandes temas del Rock de los años setenta. Os dejo un vídeo (no oficial) con el que podréis disfrutar de esta grandísima canción.



miércoles, 1 de julio de 2009

Poe y la pintura II (Romanticismo inglés)

Viene de la primera parte.

De todos los pintores que influyeron a Poe, el que más peso tuvo sobre él, sin duda, fue Henry Fuseli. Este pintor británico de origen suizo, fallecido en 1825, sería nombrado por Poe en más de una ocasión. En el caso concreto de The Fall of the House of Usher, al comparar las abstractas creaciones pictóricas del doliente Usher con the certainly glowing yet too concrete reveries of Fuseli. Mucho se ha comentado respecto a Usher en estudios sobre Poe. La conclusión habitual suele ser que este personaje es una de las representaciones más exactas del propio Poe, quien vería reflejado su espíritu romántico en el atormentado y convaleciente caballero de su historia. Si esto es cierto, y parece que lo es, podemos entender que Poe se vería asimismo reflejado en las pinturas de Fuseli, las cuales tendrían un cierto parecido con las de Usher como ya se ha indicado, aunque parece que menos abstractas, “más concretas”. Ya hablaremos de la abstracción en la siguiente parte de esta “exposición online”, porque éste sería un aspecto que interesaría mucho a nuestro querido escritor.

Al contrario que la mayoría de los pintores románticos, Fuseli nunca se prestó al paisajismo. Más bien, trató de buscar lo sublime en lo fantástico, mostrando el movimiento de sus ficciones de forma violenta y poco natural. Partiendo de Miguel Ángel y de la pintura manierista, el pintor anglosuizo creía en la necesidad de exagerar las posturas del cuerpo humano para aumentar el dramatismo, acentuando el movimiento, algo que de nuevo nos recuerda a Poe cuando afirma que el artista debe tener un exquisito sentido de la deformidad o la desproporción. La visión de algunos cuadros de Fuseli nos servirán mejor de ejemplo:

Odysseus in front of Scylla and Charybdis (a la izquierda) nos muestra el lado más violento de Fuseli, mientras que Silence (a la derecha), su lado más siniestro y melancólico. Poe escribiría un soneto y un relato titulados Silence que bien podrían estar influidos por la visión del cuadro homónimo. En el soneto, como en la pintura de Fuseli, el silencio aparece personificado en la figura de un hombre que parece tener las cualidades de una estatua: From matter and light, evinced in solid and shade.

Sin embargo, como ya se apuntó con anterioridad, Poe tomará de la pintura romántica no sólo una inspiración estética, sino también una influencia definitiva a la hora de describir e incluso de dar forma a la historia. En una de las secciones del relato The Fall of the House of Usher, vemos por ejemplo cómo el protagonista sufre una pesadilla que, inevitablemente, nos recuerda a lo que encontramos en uno de los cuadros más conocidos de Fuseli: The Nightmare. Una comparación que se acentúa aún más en la descripción mediante el uso de la palabra frame (marco, en inglés), como si la situación fuera de hecho una pintura enmarcada.


An irrepressible tremor gradually pervaded my frame; and, at length, there sat upon my very heart an incubus of utterly causeless alarm.

Esto no debe de extrañarnos si tenemos en cuenta que, para Poe, que siempre estuvo preocupado por encuadrar teóricamente su obra, el relato breve debía tener sobre el lector un efecto similar al de una pintura, la cual puede ser observada de un golpe de vista, leaving in the mind of him who contemplates (...) a sense of the fullest satisfaction en sus propias palabras.

John Robert Cozens sería uno de los máximos exponentes del paisajismo en el primer romanticismo inglés, sirviendo de influencia sobre Constable, quien lo consideraría el mayor genio que jamás hubiera tocado el paisajismo. Estos dos cuadros, ambos de 1777, representan lagos italianos que el pintor vio durante su grand tour europeo. El mundo mediterráneo sería para el romántico anglosajón un lugar exótico que alimentaría su fantasía con historias a menudo góticas y decadentes como en The Cask of Amontillado o The Oval Portrait.

En la primera parte hablábamos de cómo los paisajistas románticos americanos del siglo XIX habían mamado de la escuela británica. Aunque Fuseli fuera reacio al cultivo del paisajismo (no nos dejó un solo ejemplo), contemporáneos como J.R. Cozens y alumnos como John Constable, James Ward o J.M.W. Turner sí que se dedicarían con profusión a esta tendencia. En el caso de estos dos últimos vale la pena llamar la atención sobre un paisaje muy concreto que ambos pintores representaron: Gordale Scar. Este paisaje, al cual el mismísimo Wordsworth dedicó un soneto, sería para los románticos un ejemplo geológico de lo sublime, con esa enorme grieta abierta en la roca que parecía simbolizar el dolor quebrado del artista de una forma que Poe supo emplear muy bien. Así, su casa de Usher, agrietada de arriba abajo, sería también la representación física del carácter roto del propio Roderick Usher/Poe. La casa, al igual que el barranco, podemos suponer, son ejemplos de aquella materia viviente que tanto interesaría a Poe y que, en cierto modo, parece anunciar ya la filosofía de Henri Bergson y su impulso vital, cuyo precedente es sin duda romántico.

Distintas interpretaciones pictóricas de un mismo paisaje: el barranco conocido como Gordale Scar. A la izquierda, la de Ward (1814-1815), y a la derecha la de Turner (1816). Obviamente, mientras que el estilo de Ward parece encajar perfectamente en el romanticismo gótico, el de Turner ya anuncia sutilmente la pintura luminosa que caracterizaría a muchos pintores de la segunda mitad del siglo como los impresionistas franceses o los luministas americanos.

El cuadro de Ward es considerado una obra maestra de la pintura romántica, pero es Turner quien más nos interesa, no tanto por este trabajo suyo, sino por el que desarrollaría en su madurez, en los años precedentes a su muerte en 1851 -dos años después que Poe-. Será este pintor londinense, casi con total seguridad, el que más se acerque en estos años a esa extrañeza, esa distorsión de la cual el escritor americano hablaba. La influencia que Turner tendría sobre los impresionistas y, especialmente, sobre Claude Monet, es de hecho equiparable a la que el propio Poe tuvo sobre Baudelaire, quien también tendría a pintores románticos como Delacroix entre sus influencias. Ya veremos, además, cómo estos dos poetas se sentirían atraídos por un concepto revolucionario: el de la Gesamtkunstwerk, la obra de arte total, idea que parece venir del compositor romántico alemán Weber. Pero no nos desviemos, ya desarrollaremos esto en la próxima parte. Centrémonos en Turner por el momento.


La muerte de su padre, en 1827, llevó a Turner a un estado de desesperación lúgubre que se tradujo en la obra Death on a Pale Horse (1825-1830), a la izquierda. A la derecha vemos la imagen infernal de Vesuvius in Eruption (1817) que muestra el interés que este pintor tenía por el poder destructor de los elementos. El mar iluminado sirve de espejo del horror igual que el pantano que refleja la mansión de Usher en el relato de Poe.

Uno de los mejores ejemplos del trabajo de madurez de Turner es este Rain, Steam and Speed - The Western Rail (1844), que sirve de base para el impresionismo de Monet, gran admirador del pintor londinense.

Turner sería, junto a Constable, el máximo exponente de una tendencia que alimentaría la pintura inglesa durante décadas, sirviendo de caldo de cultivo para los prerrafaelitas, siempre interesados en estudiar la naturaleza con atención. Lamentablemente no voy a poder dedicar espacio a esta escuela, pero sí pondré algunos ejemplos del paisajismo romántico inglés con autores que hemos pasado por alto pero que ayudaron a establecer una tradición pictórica que se extendería también hasta el otro lado del Atlántico con la Hudson River School.

John Constable (1776-1837) tenia la opinión de que el cielo era lo más importante de un paisaje y sería ahí donde centraría su búsqueda de lo sublime. Para perfeccionar su técnica no dudó en estudiar meteorología. El uso de la ciencia al servicio del arte no sería ajeno a los románticos, tampoco a Poe. Su estilo, cercano en abstraccción al de Turner, serviría de inspiración a la École de Barbizon primero, a los impresionistas después. Éste es su cuadro Seascape Study with Rain Cloud de 1824.



John Sell Cotman (1782-1842) fue uno de los miembros más prominentes de la Norwich School, un movimiento inglés provinciano que retrató de forma compulsiva la belleza de la región de Norfolk y sus alrededores. Aquí vemos el cuadro Ruins of Rievaulx Abbey, Yorkshire de 1803.

Otros paisajistas ingleses fueron James Stark (a la izquierda su cuadro Woody Landscape, de fecha desconocida) y John Linnell (a la derecha su cuadro Gravel Pits, de 1812). El primero fue miembro tardío de la Norwich School, el segundo un prominente paisajista en su tiempo, rival de Constable, pero hoy prácticamente olvidado.

Dentro de un par de semanas más o menos volveré para hablar de la relación entre Poe y los movimientos pictóricos de finales del siglo XIX, especialmente el impresionismo y postimpresionismo francés así como su vástago alemán, ya en plena época de vanguardia: el expresionismo. Creo que va a ser la parte más interesante de esta exposición.

domingo, 21 de junio de 2009

Traducción de dos poemas de Hilda Doolittle

Hilda Doolittle, o H.D., que es como solía firmar sus obras, fue uno de los miembros más relevantes del movimiento imagista. Según Pound, de hecho, el primer miembro del imagismo, pues fueron precisamente unos poemas de esta americana afincada en Londres los que le inspiraron a dar nombre al nuevo estilo allá por 1912.
H.D. avocaría por una poesía directa, clara y concisa, alejada de barroquismos, musical y, sobre todo, buscando una objetividad que mostrase el objeto presentándolo directamente y no representándolo.
He escogido dos poemas para traducir. El primero, Oréade, por ser quizá el más conocido de esta poetisa, muy representativo del estilo imagista, cargado de fuerza y muy sexual (Doolittle ha sido en ocasiones comparada con la pintora Georgia O'Keeffe). El segundo contiene una primera parte que es quizá declaración de intenciones imagista, por su relación entre belleza y dureza, y una segunda parte que seguro que gustará a los que ahora mismo están en España pasando calor. Ahí van.


Oréade

Mar, agítate.
Agita tus pinares puntiagudos,
lanza tus enormes pinos sobre
nuestras rocas;
echa tu verdor sobre nosotros,
cúbrenos con un fangal de abeto.


Jardín

I

Tú eres clara, rosa,
tallada en roca, dura
como tormenta de granizo.

Podría escarbar el color
de los pétalos como
tinte desaguado de una roca.

Si pudiera quebrantarte
yo podría quebrantar un árbol.

Si pudiera sacudir
si pudiera quebrantar un árbol,
yo podría quebrantarte.


II

Oh viento, desgarra el calor,
raja el calor,
desgárralo en jirones.

La fruta no puede caer
con este aire tan denso.
No puede caerse al calor
que estruja y desnariga
las puntas de las peras
y redondea las uvas.

Corta el calor,
labra sobre él
deshaciéndolo a ambos lados
de tu camino.

lunes, 15 de junio de 2009

Poe y la pintura I (Romanticismo americano)

Aprovechando el bicentenario del nacimiento de Edgar Allan Poe y lo que he estudiado sobre él en los últimos meses con motivo de algunas conferencias voy a escribir una breve serie de artículos sobre la relación entre Poe y el tercer arte, creando en la medida de lo posible una especie de exposición en línea: Poe y la pintura.

Una lectura superficial de los relatos más conocidos de Poe y un conocimiento básico de la pintura romántica nos pueden bastar para darnos cuenta del enorme peso que ésta supuso sobre la obra de aquél. En ciertos pasajes descriptivos, casi podemos llegar a decir que Poe trataba de pintar más que de describir. En otros, la influencia de sus pintores favoritos –a los cuales menciona en más de una ocasión– se hace notar incluso en la trama. Eso sin olvidar, por supuesto, aquellos relatos en los cuales una pintura tiene el papel principal, como en The Oval Portrait (1842).

Quisiera señalar, no obstante, un único relato que tengo mejor estudiado y que, opino, muestra con mayor claridad estas tres tendencias. Me refiero a The Fall of the House of Usher (1839).

La descripción inicial del paraje que envuelve la casa de Usher, en la cual se desarrolla la idea de que es la primera impresión –esto es, la intuitiva– la que frecuentemente se desvela como auténtica, es una clara evocación de la pintura romántica creada pocas décadas antes. Una figura llega a la mente con particular claridad: Washington Allston, poeta y pintor americano, amigo personal de Coleridge, quien, vale la pena recordar, fue una de las mayores influencias sobre las teorías literarias de Poe. Ambos creían en la común inspiración de la literatura y las artes plásticas, Poe yendo luego aún más lejos al pretender crear en sus relatos el mismo efecto que provocan las pinturas, las cuales pueden ser disfrutadas de un vistazo. Allston fue, asimismo, uno de los primeros teóricos sobre la pintura romántica y, aunque su obra Lectures on Art se publicó tiempo después de morir Poe, no es descabellado pensar que éste ya conocía algunas de sus ideas, con las cuales coincide en más de una ocasión. Echemos un vistazo a su cuadro Elijah Fed by the Ravens (1818) y leamos la cita extraída del relato de Poe:

"There was an iciness, a sinking, a sickening of the heart—an unredeemed dreariness of thought which no goading of the imagination could torture into aught of the sublime".

Cita y cuadro, nos llevan a pensar en la filosofía de Edmund Burke -padre teórico del romanticismo inglés- y su idea de lo sublime teniendo el dolor como base (o el horror, en el caso que nos ocupa). Un cuadro en el cual, además, como vemos, aparece el famoso pájaro que Poe inmortalizaría con su poema The Raven (1845).

Pero no sería la única pintura de Allston que quizá inspirase al maestro del terror y el misterio. The Dead Man Revived by the Bones of the Prophet (1814), creada poco antes de la muerte de su esposa, nos habla de un tema que Poe desarrolló luego con profusión: la delgada línea entre la vida y la muerte y la resurrección.

Otros pintores románticos que pudieron ejercer una influencia sobre Poe o que, por lo menos, trabajaron sobre temas similares, son los miembros de la Hudson River School, liderados por Thomas Cole, famoso autor de la alegoría The Voyage of Life (1840) así como de numerosos paisajes románticos ambientados en el valle del Río Hudson y sus alrededores. Dejemos como ejemplo algunas obras en las cuales podemos ver el influjo gótico que alimentaría también al escritor.

Dos paisajes de Thomas Cole, a la izquierda Romantic Lanscape with Ruined Tower (1831-1836) y, a la derecha, The Oxbow (1836). La búsqueda del paisaje edénico no era una actividad particular de los pintores. Poe también se atrevió a ello con relatos como The Landscape Garden (1842), The Domain of Arnheim (1847) o Landor's Cottage (1849), su último relato antes de morir. Esto contrastaría con los paisajes creadores de horror que encontramos en muchos otros relatos suyos, y que tendrían su representación en el cuadro de Allston expuesto más arriba.


Twilight in the Wilderness (1860), obra del que fuera alumno de Thomas Cole, Frederic Edwin Church, miembro prominente de la segunda generación de la Hudson River School. Cole murió en 1848, un año antes que Poe, pero muchos otros artistas siguieron sus pasos hasta llegar casi al siglo XX.


Mountain Landscape and Waterfall (1879), de Hermann Ottomar Herzog, otro heredero del estilo desarrollado por la primera generación.


Storm in the Rocky Mountains (1886), del exitoso autor tardoromántico Albert Bierstadt. Tanto él como Herzog eran inmigrantes alemanes. Este cuadro muestra ya otro movimiento nacido de la Hudson River School: el luminismo.

Sería este tipo de pintura paisajística por la que serían conocidos tanto Cole como sus compañeros y pupilos, los cuales conformarían la que quizá fuera la primera gran escuela de pintura situada en los Estados Unidos aunque, eso sí, aún muy influida por el romanticismo británico con figuras como James Ward o Henry Fuseli. Pero de eso ya hablaré en la siguiente parte: Poe y el romanticismo británico.