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lunes, 6 de julio de 2009

Disco favorito de junio

HAWKWIND (UK)
‘Warrior on the Edge of Time’ (1975)
United Artists
9

Hace poco he descubierto que el barrio de Londres en el que vivo, Ladbroke Grove, fue la cuna de algunas de las bandas de Rock más interesantes de los setenta: Pink Fairies, The Clash, Motörhead, Hawkwind... Yo ya sabía que éste era un barrio bohemio con mucha historia cultural alternativa, pero esto me ha agradado especialmente, ya que, Hawkwind, concretamente, es uno de mis grupos favoritos. Es por eso que voy a hacer una crítica del que considero que es su mejor disco, ‘Warrior on the Edge of Time’, a mi parecer la cumbre de su larguísima carrera, aunque sé que hay gente que tiene opiniones muy distintas a la mía.
Hawkwind fueron la representación musical de un movimiento polifacético que en aquellos años estaba en pleno esplendor: la ciencia ficción juvenil. Moebius, Philippe Druillet, Michael Moorcock y Dan O’Bannon entre muchos otros ayudaron a dar forma a este subgénero a través de revistas “pulp” que eran ávidamente leídas por millones de adolescentes. Historias inverosímiles repletas de psicodelia e inundadas por musculosos guerreros de larga melena y bellas amazonas de enormes pechos que tenían aventuras intergalácticas en mundos extraños que eran una mezcla de fantasía científica y leyenda protohistórica.
Con su estética hippy futurista y psicodélica, Hawkwind les dieron una banda sonora a las fantasías heroicas (y eróticas) de miles de jóvenes, con un estilo que destacaba por su mayor dureza, anunciando a golpe de guitarra el advenimiento del Punk Rock y el Heavy Metal, musical y estéticamente hablando. Tampoco eran ajenos a las drogas, como muestran sus letras y los problemas que tuvieron con la ley. Nada extraño en aquellos tiempos de todos modos. No nos debe sorprender saber que Lemmy Kilminster, bajista de Hawkwind por aquel entonces, sería encarcelado en EEUU por llevar anfetaminas al poco de grabar este disco, provocando así su expulsión de la banda. Libre de compromisos, formaría Motorhead para convertirse en uno de los músicos más emblemáticos de las últimas décadas.
‘Warrior on the Edge of Time’ es casi un disco conceptual. Con muchas de las letras escritas por el propio Michael Moorcock, incluyendo algunas poesías musicadas, el álbum es un viaje por los mundos que este escritor de ciencia ficción creó como trasfondo de sus populares novelas. Musicalmente hablando, se trata de una obra a medio camino entre el Rock psicodélico de los primeros Pink Floyd y el Krautrock de Amon Duul II pero, como ya se ha dicho, con grandes dosis de fiereza, anunciándonos el Punk Rock que muy pronto desarrollaría Lemmy con Motorhead y la New Wave of British Heavy Metal que protagonizarían Saxon y Iron Maiden. Temas como “The Demented Man” o “The Golden Void” nos acercan más a esa primera parte psicodélica mientras que otros como “Kings of Speed” son claros ejemplos de ritmo frenético y velocidad (usaron dos baterías para grabar esta canción). Pero lo más interesante, a mi juicio, es cuando mezclaron ambas tendencias para crear clásicos como “Assault and Battery”, a mi gusto uno de los grandes temas del Rock de los años setenta. Os dejo un vídeo (no oficial) con el que podréis disfrutar de esta grandísima canción.



viernes, 5 de junio de 2009

Disco favorito de mayo

ANTIMATTER (UK)
‘Saviour’ (2001)

Prophecy Records

8


Aprovecho que llevo más de una semana completa viviendo en Londres para volver a actualizar el blog y, de paso, celebrar mi llegada con la crítica de un disco británico de los últimos años. Se trata del grupo Antimatter, proyecto paralelo de Duncan Patterson de Anathema que pronto pasaría a convertirse en una banda propiamente dicha al acaparar todo el esfuerzo de este polifacético artista. ‘Saviour’ fue su primer disco y, por lo tanto, su declaración de intenciones. Tengo dudas de que sea su mejor oferta, ‘Lights Out’, su siguiente álbum, es un serio contrincante, pero a pesar de todo me voy a decantar por escribir una crítica sobre esta pequeña joya desapercibida para muchos.
La propuesta de Antimatter, lejos de continuar por los senderos de Anathema, lo cual no tendría mucho sentido, consiste en darle una vuelta de tuerca al género Trip-Hop que tanto éxito tuvo en los noventa con bandas como Massive Attack o Portishead. Lentos ritmos electrónicos que, unidos a las atmósferas creadas por los teclados provocan en el oyente una sensación de ensoñación y trance. La aportación de Antimatter consiste en hacer uso de esta herramienta para crear claroscuros y penumbras, dejándose tentar pero sin caer nunca en lo gótico. ‘Saviour’ es un disco que profundiza en el lado oscuro que álbumes como ‘Dummy’ o ‘Mezzanine’ ya contenían, lanzando sobre ellos una sombra más larga, una luz entre las nubes, una cualidad más romántica pero al tiempo absolutamente contemporánea.
Una de las cualidades más sorprendentes del disco es su variedad dentro del estilo propio. Esto se debe, por una parte, a que los temas no fueron compuestos por la banda en conjunto, sino que los dos miembros principales se repartieron el trabajo de composición sin interferirse. La segunda razón es la participación de tres cantantes diferentes: dos chicas y el compañero de Patterson y confundador, Michael Moss. De tal forma, aunque el efecto de ensoñación no se quiebra nunca, éste no es monocromático, sino que tiene ondulaciones y tonalidades y, al final, el viaje se nos ha hecho más ameno, tanto que no es raro dejar el disco puesto para que suene varias veces sin detenerse.
Tengo muchos temas favoritos en este disco y me es muy difícil escoger, temas como “Psalms” o “The Last Laugh”, pero parece que hay uno en particular que tiene relativo éxito en Youtube, de modo que os dejo el vídeo (no oficial) de “Flowers”, posiblemente la canción más oscura, envolvente y romántica de toda la obra.


sábado, 2 de mayo de 2009

Disco favorito de abril

SWANS
'White Light from the Mouth of Infinity' (1991)
Young God Records

9,5


Swans fue una de esas bandas que sufrieron la contradicción de ser enormemente influyentes sin jamás alcanzar la popularidad. Suele decirse de The Velvet Underground que no fueron muy escuchados en su tiempo, pero que todo el que los escuchó formó después un grupo. Puede que sea exagerado comparar la influencia de ambas bandas, pero no se debe negar el enorme alcance que Swans tuvieron a lo largo de su carrera. Nacidos del mismo caldo de cultivo de arte contracultural y experimentación en el que se había formado la Velvet quince años antes, Swans obtuvieron cierta fama en los circuitos underground gracias a la frenética agresividad de su propuesta. Fueron en efecto considerados el grupo más brutal de todos los que conformaron el movimiento postmoderno conocido como No Wave, no sólo por sus ensordecedores sonidos industriales (la gente vomitaba en sus conciertos debido al altísimo volumen), sino también por la violencia apocalíptica de sus letras. Sin embargo, progresivamente fueron abandonando su faceta agresiva para centrarse en propuestas más melódicas, llegando a finales de los ochenta a abandonar por completo el sonido postindustrial que antaño los hubiera caracterizado. Con su sexto álbum, The Burning World, no encontrábamos ya casi ni un ápice de aquellas tendencias, escuchando en cambio a un grupo más centrado en la guitarra acústica y en la ironía pesimista de sus letras.

Pero no es ése el disco que nos interesa, sino el siguiente, White Light from the Mouth of Infinity, a mi juicio el más brillante en toda la carrera de la banda. En éste nos encontramos con un grupo que no sólo se encuentra cómodo con su nuevo estilo, sino que, alejado de influencias externas, es capaz de penetrar y reformular, controlando cada mínimo aspecto para crear una obra en la que ningún detalle ha quedado al aire, con doce temas en los que ninguno cojea a pesar de que hablamos de un álbum que dura casi setenta minutos.

White Light comienza con los amagos vocálicos de un bebé, gesto prometedor de una nueva vida, un nuevo modo, para pasar de lleno a la excepcional “Better than You” que se nos muestra como declaración de intenciones con su Post-Rock experimental, irónico y ecléctico. Hipnóticos acordes de guitarra sobre una base de batería que parecen llevarnos al arrebato religioso, elementos Neo-Folk acentuando la cualidad mística de su música y, rompiendo con toda idea de salvación, la profunda voz de Michael Gira destruyendo sueños e ilusiones con cáustica desesperanza pero, no podemos negarlo, con energía y deseo. Una lucha entre nihilismo y trascendentalidad que no llega nunca a solucionarse.

No es fácil destacar canciones en un disco tan redondo y equilibrado, pero yo siento un apego especial, además de por “Better Than You”, por la majestuosa “Will We Survive”, la melancólica y algo gótica “Love Will Save You” y por la más melodiosa, casi Folk Rock, “Why Are We Alive?”. Lamentablemente, esta obra maestra se encuentra hoy en día descatalogada y sólo se puede conseguir pagando precios muy elevados en el mercado de segunda mano. No debería haber entonces ningún prejuicio a la hora de descargarla de Internet, por lo que dejo un link para aquellos interesados.

Finalmente, dejo también un vídeo con la música y las letras de "Love Will Save You" que he encontrado en Youtube. No estoy del todo seguro, pero creo que Swans no hicieron ningún vídeo musical para White Light. No tendrían presupuesto.

viernes, 3 de abril de 2009

Disco favorito de marzo

CELTIC FROST (Swi)
'Into the Pandemonium' (1987)
Noise Records
9

Me gusta el término Death Metal, pero si me pidieras que definiese el estilo de Celtic Frost tendría que decir que somos una banda de Rock pero en su forma más pesada, con un toque de avant-garde en buenas cantidades.
Tom Warrior

Dentro de la escena del Metal, si hay un grupo al que se le podría catalogar de avant-garde, éste fue, sin duda, Celtic Frost. Cada disco suyo supuso una nueva revolución. Si comenzaron pretendiendo ser la banda más pesada del mundo, estableciendo las bases de lo que ya se comenzaba a conocer como Death Metal, muy pronto se convirtieron en los primeros en alejarse de la misma ortodoxia que ellos mismos habían ayudado a crear. Y en 1987, con Into the Pandemonium, llegaron a su punto álgido. Un álbum que, inmerso por completo en la experimentación propia de los años 80, funde sobre una base del Metal más intenso elementos insólitos como la Ópera Rock, el Rock gótico, el New Wave o incluso el Hip Hop. De tal forma, destrozaron por completo el dogmatismo de un género poco dado a aperturismos, dejando una brecha abierta por la cual entrarían a borbotones un decadentismo sensual y una sensibilidad poética antes inexistentes en el Metal. Así, un tema especialmente atmosférico y melancólico, "Tristesses de la Lune", es en realidad la musicalización de un soneto de Charles Baudelaire. Violines, violas, violoncelos y trompetas suenan junto a guitarras eléctricas, baterías y bajos en la operística "Rex Irae". "One In Their Pride", por el contrario, es un himno futurista a la exploración espacial. Pero la confusión para el oyente tradicional no llega solamente por el eclecticismo, desde luego. Otra de las curiosidades del disco es su clasificación. Una mirada atenta al orden de las canciones y unas cuantas escuchas explican la rara sensación que a uno le queda siempre tras poner el CD en la bandeja: el disco está del revés. Comienza con una versión (el "Mexican Radio" del grupo New Wave Wall of Voodoo) y termina con una introducción instrumental, la tenebrosa "Oriental Masquerade".

La idea de hacer un disco como éste ya llevaba rondando las cabezas del trío suizo desde hacía algunos años. Entrevistas anteriores nos demuestran cómo tenían en mente grabar una especia de trilogía, siendo precisamente Into the Pandemonium la joya final de la corona, un disco que ya desde un comienzo sabían que iba a ser más experimental, más ambicioso, según sus propias palabras sobradas de vanidad la crème de la crème del avant-garde. Incluso se planteaban separarse al terminar su trilogía, cosa que en realidad no harían sino hasta tres años después de sufrir el fracaso estrepitoso de sus dos siguientes discos: Cold Lake (1988) y Vanity/Nemesis (1990).
En cualquier caso, las limitaciones económicas de su discográfica y la consecuente falta de medios tecnológicos, provocaron que este disco no llegase a brillar tanto como en sus soñadoras ambiciones. Hubieron de pasar más de diez años para que una reedición del mismo hiciera posible satisfacer las aspiraciones del grupo que, sólo un año después de la edición del magnífico Master of Puppets de Metallica, había demostrado que en el mundo del Metal no sólo era posible hacer música de altísima calidad compositiva, sino que también había cabida para la experimentación, alcanzando de esta forma su estado de madurez.

Todas las canciones citadas tienen links a Youtube, de modo que no dejo esta vez ningún vídeo. Por otra parte, CF nunca llegaron a grabar ningún vídeo clip para este disco. Supongo que se gastaron todo el dinero en contratar músicos de estudio.

viernes, 6 de marzo de 2009

Disco favorito de febrero

ACID HORSE (US/UK)
'No Name, No Slogan' (1989)
Wax Trax!
8

De sobras es conocido el interés de Al Jourgensen por lo británico. El líder de Ministry llegó hasta el punto de cantar imitando el acento “brit” en un primer disco que, por otra parte, era la versión americana de un estilo tan eminentemente inglés como es el New Wave. Chris Connelly, colaborador de Jourgensen durante la época dorada de la música industrial a finales de los ochenta, nos habla en su libro de cómo éste llegaba al punto de utilizar expresiones inglesas en las entrevistas que les hacían en Londres. También nos hace notar la profunda admiración que el histriónico yanqui sentía por un grupo británico iniciador del movimiento industrial: Cabaret Voltaire. Fruto de esta admiración sería el proyecto conocido como Acid Horse, pues en él se unieron de la mano los dos lados del atlántico. Por la parte americana, Ministry. Por la parte británica, Cabaret Voltaire. Como prácticamente todos los proyectos de Jourgensen, Acid Horse tuvo menos duración que un helado en la cara iluminada de Mercurio, pero fue suficiente para componer un solo tema que, grabado en dos versiones diferentes, conformaría su único single: “No Name, No Slogan”. Este tema, a mi juicio, es de lo más interesante que surgió de entre la miríada de proyectos organizados en torno a Ministry en estas fechas, lo cual es decir mucho. En su primera versión, nos encontramos con una canción más cercana al sonido que ya en estos momentos (1988/1989) Ministry estaban abandonando en pos de un estilo más brutal y agresivo, pero que seguían manteniendo con PTP. Se trata de un tema muy rítmico y pegadizo, que incita rápidamente al movimiento, básicamente electrónico pero con algunas pinceladas de guitarra y psicodelia. La segunda versión, por el contrario, se acerca más al sonido de Cabaret Voltaire, menos directo y más elaborado, más experimental y atrevido incluso, con voces robóticas y una atmósfera aún más psicodélica. Ambas tienen un cierto regustillo americano (¡del lejano oeste!) que, aderezado por algunos samples tomados de la película Por un puñado de dólares y algunos “Uh, Ah!” imitando la banda sonora de Ennio Morricone le dan un toque muy particular a la canción (en sus dos versiones), muy propio de esta época de experimentación electrónica de finales de los ochenta (creo que tiene también cierto aire a lo que hacían Wall of Voodoo en el 82). Lamentablemente, lo que podría haber sido una colaboración fructífera, se quedó ahí, pero tenemos todo el sinfín de proyectos que surgieron de las mentes de estos verdaderos genios del industrial que fueron Al Jourgensen, Chris Connelly y compañía. El single, aún disponible por Internet, también se encuentra como parte de la recopilación Side Trax, publicada por Ministry en 2004, junto a temas de algunos otros proyectos de corta duración.

Os dejo el único vídeo que he encontrado en Youtube con el tema original, si bien las imágenes son parte de la película El Cuervo (1994), que no tiene nada que ver.


miércoles, 4 de febrero de 2009

Disco favorito de enero

LOVE SPIRALS DOWNWARDS (US)
‘Idylls’
(1992)
Projekt Records
9

Hace ya algún tiempo que me dio por el Dream Pop. Una música que, como tantas otras cosas, no pude conocer en su momento y que un buen día llegó a mis oídos como caída del cielo. Bandas como Cocteau Twins (padres del subgénero) , Slowdive (posiblemente los mejores), Pale Saints, The Ocean Blue, Spoonfed Hybrid... y algunos otros.

El Dream Pop fue uno entre muchos retoños del Post-Punk. Fue criado en los entornos de la discográfica inglesa 4AD, en la cual militaban los grandiosos Dead Can Dance además de casi todas las bandas arriba citadas. No era ninguna casualidad, claro. Es difícil separar al movimiento de la discográfica que lo promovió.

Las características de este estilo, eminentemente británico, podrían resumirse en tres:
- Voces angelicales, casi siempre femeninas o, en cualquier caso, asexuadas.
- Empleo extensivo de sintetizadores para crear atmósferas oníricas envolventes.
- Ritmo tranquilo, pausado y, en ocasiones, lánguido.

El Dream Pop tuvo una larga serie de seguidores y uno de los más interesantes es el que me ha llevado a escribir este breve artículo. Me refiero al dúo californiano Love Spirals Downwards (también conocido como LSD), nunca realmente exitoso, pero cuya magnífica música me siento obligado a compartir.

Su primer disco, ‘Idylls’ (1992), aun sin ser fundacional, es paradigmático de este movimiento, pues reúne todos sus ingredientes elementales. Tiene la cualidad de la música ambiental tal como la definió Brian Eno, en tanto que, muy a menudo, no se trata de música para ser escuchada, sino que su función es permanecer en el fondo, en otro nivel de realidad, igual que los sueños, y en este sentido se trata en efecto de una música profundamente onírica. En ocasiones no es posible comprender las letras, que se reducen a meros sonidos vocálicos, y probablemente no importe, pues así se acentúa más esta cualidad misteriosa de su música, de un modo que puede recordarnos fácilmente a Dead Can Dance, los cuales se nos descubren, junto a Cocteau Twins, como las más plausibles influencias de este grupo.

Aunque publicaron algunos discos más, ‘Idylls’ se me antoja el mejor de todos ellos, con temas excelentes que tanto pueden ser ambientales (“Eudaimoia”) como quedarse grabados en la mente gracias a su rítmica cadencia (“Ladonna Dissima”).

Para terminar, comentar superficialmente que resulta curioso observar la enorme influencia que este estilo tuvo sobre un género en apariencia tan opuesto como es el Metal, pero no podrían entenderse bandas como Theatre of Tragedy o The Third and the Mortal sin tener en cuenta a LSD y sus compañeros.


Creo que no existen videclips oficiales de LSD, pero éste es un vídeo con música e imágenes que alguien muy amable ha subido a Youtube.

miércoles, 7 de enero de 2009

Disco favorito de diciembre

GARY NUMAN (UK)
‘Jagged’ (2006)

Cooking Vinyl
8,5

Uno de mis álbumes favoritos de las últimas semanas es ‘Jagged’ de Gary Numan, disco publicado hace algo más de dos años pero que yo justo acabo de descubrir al pensar, erróneamente, que al ser nuevo no podía ser tan bueno como su época clásica cuando hacía conjunto con Tubeway Army. Pero lo cierto es que ‘Jagged’ es un disco que, aun encajando claramente en la línea que ha seguido Numan en los últimos años, sorprende. ¿Por qué? No por ser original –Numan ha sido siempre un recreador de fórmulas-, tampoco por romper con ninguna trayectoria como ya he dicho. La respuesta es aún más simple: es bueno porque tiene buenos temas. ‘Jagged’ es un ejemplo casi estereotípico de fusión “postmo” entre Rock industrial y Darkwave. Nada nuevo bajo el sol: atmósferas postapocalípticas y gabardinas de cuero con guitarras. Algo alejado de la inocente mecanicidad a lo Kraftwerk de sus inicios. Sin embargo, la experiencia pesa, y la habilidad del británico para componer buenos temas es notable. El resultado es un disco que transmite como pocos ese brumoso efecto de referencia a un futuro en el que todo ha salido mal, siempre es de noche, llueve a diario y los replicantes se esconden entre un gentío multicultural. Capas de detalles que van conformando este mundo ideal de pesadilla que Numan tiene en la cabeza. El eco de la soledad en calles oscuras, el exotismo oriental-techno de la heterogeneidad aceptada y, en fin, el vacío existencial del individuo en un universo de ausencias. Todo esto empacado para sonar competentemente en discotecas y salas de concierto. A destacar, mi tema favorito, “Haunted”, por su equilibrio entre energía y melancolía y, sobre todo, por el fantástico estribillo. Sin duda, el mejor disco del autor de “Cars” y “Down in the Park” desde hace ya muchos años.

Os dejo un vídeo del single "In a Dark Place", también muy bueno: