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viernes, 15 de octubre de 2010

Aludes (dos sonetos)


Alud primero

Es sólo agosto y muere ya el verano.
¿Quién cerrará la puerta de mi casa?
Se ha levantado el viento, el frío pasa,
y yo me encuentro aquí, tan a trasmano,
que nunca alcanzaré a cerrarla. Vano
es el intento, ayúdame, abrasa
mi abandono con la apacible brasa
del singular aliento de tu mano.
En unos pocos meses, cuando nieve,
el sol lunar no nos hará temer,
ni la tormenta, ni la escarcha aleve.
Te miraré, y bien sabré, mujer,
que no habrá viento humano que se lleve
la Atlántida inmortal de este querer.


Alud segundo

Siento el dolor de nacer al mirarte.
Oigo en tu lengua un muy lúbrico eco
y éste me empuja febril contra el hueco
—tanto te ansío— invitándome a amarte.
Túmbate, mi amor. Voy a penetrarte.
El manantial no puede correr seco.
Nací para quererte, fleco a fleco,
hilado corazón de parte a parte.
La soledad no tiene compañera
ni la busca. El río que no mana
deshace su intención y la vulnera.
Por eso nuestro cauce no se hilvana
si no soy quien te besa. ¡Si lloviera!
¡Si lloviera y fuera eterna la mañana!

miércoles, 21 de abril de 2010

Ñ


Tu teclado tiene
los mismos botones que el mío
menos una eñe
que uso para decir cosas como piña,
sueño, leña.
Tú y yo escribimos
cosas diferentes
con casi las mismas letras,
y sé que no es la eñe lo que hace
que tus textos sean tan distintos a los míos,
porque los dos añoramos lo mismo
y vemos pasar los años
desde las mismas peñas soñolientas.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Traducción de algunos poemas de Wendy Cope

A mi llegada a Londres, rápidamente se me recomendó la lectura de una poetisa llamada Wendy Cope. La popularidad de Cope en el Reino Unido es bastante notable. Totalmente anclada en su generación, su poesía es accesible, sencilla y está repleta de humor irónico, a menudo con referencias a los clásicos del siglo XX, entre los cuales cabe destacar T.S. Eliot. En efecto, la obra de Cope parece partir del modernismo más desenfadado que representarían poemas como “The Hippopotamus” a la vez que observo un cierto feminismo aburguesado que me lleva a pensar en la obra juvenil de Edna St. Vincent Millay, sobre todo por la falta de miedo a la hora de hacer uso de la rima en contextos totalmente alejados del clasicismo.
He escogido tres poemas tomados de dos libros diferentes, creo que representativos de lo que yo he creído entender que su obra transmite. Por cuestiones de comodidad, no he traducido ninguno rimado.


A las 3 de la madrugada
(Making Cocoa for Kingsley Amis, 1986)

No hay sonido alguno en el cuarto
salvo el tictac del reloj
que ha comenzado a asustarse
como un bichito atrapado
en una enorme caja.

Libros yacen abiertos sobre la alfombra.

En otro lugar
estás tú dormido
y junto a ti una mujer
que llora suavemente
para que no te despiertes.


Un curioso poema a un gato
(Serious Concerns, 1992)

Mi gato ha muerto
pero he decidido no hacer
una tragedia de ello.


Pastoral
(Serious Concerns, 1992)

Ojalá fuese una poeta provinciana
que hablase de la naturaleza.
Cuando pensase en los poetas de Londres
murmuraría siniestra: “los odio”.

Y fuera saldría a patear el campo, senderos salvajes
con mis vaqueros y botas camperas.
Una poeta provinciana no necesita carmín
ni medias ni chaquetas respetables.

El desorden de la vida urbanita, qué maravilla
deshacerse de ello
y pasar el tiempo en comunión con el todo,
sentada sobre un muro seco de piedra.

Y después de un largo día en comunión
deambular de vuelta a casa para un bocado,
luego al pub con gente de la auténtica,
que se pimpla doce pintas cada noche

para pasar las noches provincianas
sin tanto aburrimiento ni dolor.
¡Gente de verdad, tan sólida y tranquila
como un autobús de Londres bajo la lluvia!

Algún día iré a vivir al campo
y muchos cuadernillos llenaré
con mis observaciones sobre animales (todos
muertos porque están más quietos).

Ovejas muertas y conejos aplastados. Oh, me encantará.
Mi rostro estará calmo y bronceado
y brillará de amor por toda la creación
exceptuando a los poetas urbanitas.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Poemas en inglés / Poems in English

Lamento haber estado apartado del blog durante tanto tiempo. El cambio de vida no está siendo sencillo y, puestos a sacrificar, las aficiones deben ir antes que las necesidades. No he dejado de escribir (supongo que porque escribir se encuentra en un raro limbo entre necesidad y afición) pero, para mi sorpresa, las palabras no me están surgiendo tanto en español como sí me surgen en inglés. Apenas hablo ya en español con nadie. Sólo por teléfono con mi familia. Leo a diario El País, pero toda la literatura que entra en mi cabeza está en otro idioma.
Dejo por tanto una muestra de esta nueva poesía que estoy haciendo, todavía embrionaria, sintiéndolo por los que no entendáis el idioma de Wordsworth y Eliot. Y los que lo manejéis, no seáis demasiado críticos, esto es un salto atrás, un comenzar de nuevo, con otro vestido diferente. Tal vez por eso los temas sean distintos a los míos habituales y me haya dejado encandilar por un subjetivismo que generalmente rechazaría.
El primero es una traducción de uno que escribí hace un año en español de todos modos.


You are my altar and my holy host


You are my altar and my holy host,
mortal flesh as transcendental
as the beating of the slit drums in the jungle,
crying out for rain to come,
wine
from the heavens,
blood
from the veins.
Amor.
Oh, the thunderous storms at dawn!


Soap

I’ve been using the soap
you gave to me, I don’t know why.
Did you think my hands were dirty?
The truth, however,
is that now I sense I’m getting cleaner
as I slowly rub
these fragile, drowsy fingers,
these memories of clay under my nails.


More than a peacock feather

The peacock feathers in your earrings
aren’t real, they’re just icons
inside a marble frame.
That’s why they make me think
of the qualities of beauty
as something fixed
and untainted.

But your beauty flows and changes,
and it stains me with its smell,
soaking every single cell of mine,
every single atom.


Mirrors

I'm sorry. I got
carried away by the emotions.
Didn't mean the things I said.
Let me brush your hair,
let me comb away the angry thoughts
that crowd your mind
while the mirrors watch us.


Ver mapa más grande
¡Aquí estoy!

lunes, 13 de julio de 2009

Perseus

Junto al monasterio
de El Escorial
las lágrimas de San Lorenzo tienen
el mismo brillo
que en otras zonas
del hemisferio norte.
A veces traen, no obstante,
un leve olor a santo calcinado,
mínimos rescoldos
como latigazos
y un color azul que queda
en lo sensible
de las retinas.

Los aficionados a
la astronomía
saben que el misterio se repite
todos los veranos:
un periódico recuerdo del martirio
hasta que las cenizas
del cometa 109P / Swift-Tuttle
se extinguen frías
en el túnel inefable
del olvido
eterno.


domingo, 21 de junio de 2009

Traducción de dos poemas de Hilda Doolittle

Hilda Doolittle, o H.D., que es como solía firmar sus obras, fue uno de los miembros más relevantes del movimiento imagista. Según Pound, de hecho, el primer miembro del imagismo, pues fueron precisamente unos poemas de esta americana afincada en Londres los que le inspiraron a dar nombre al nuevo estilo allá por 1912.
H.D. avocaría por una poesía directa, clara y concisa, alejada de barroquismos, musical y, sobre todo, buscando una objetividad que mostrase el objeto presentándolo directamente y no representándolo.
He escogido dos poemas para traducir. El primero, Oréade, por ser quizá el más conocido de esta poetisa, muy representativo del estilo imagista, cargado de fuerza y muy sexual (Doolittle ha sido en ocasiones comparada con la pintora Georgia O'Keeffe). El segundo contiene una primera parte que es quizá declaración de intenciones imagista, por su relación entre belleza y dureza, y una segunda parte que seguro que gustará a los que ahora mismo están en España pasando calor. Ahí van.


Oréade

Mar, agítate.
Agita tus pinares puntiagudos,
lanza tus enormes pinos sobre
nuestras rocas;
echa tu verdor sobre nosotros,
cúbrenos con un fangal de abeto.


Jardín

I

Tú eres clara, rosa,
tallada en roca, dura
como tormenta de granizo.

Podría escarbar el color
de los pétalos como
tinte desaguado de una roca.

Si pudiera quebrantarte
yo podría quebrantar un árbol.

Si pudiera sacudir
si pudiera quebrantar un árbol,
yo podría quebrantarte.


II

Oh viento, desgarra el calor,
raja el calor,
desgárralo en jirones.

La fruta no puede caer
con este aire tan denso.
No puede caerse al calor
que estruja y desnariga
las puntas de las peras
y redondea las uvas.

Corta el calor,
labra sobre él
deshaciéndolo a ambos lados
de tu camino.

jueves, 11 de junio de 2009

Dos poemas en inglés / Two poems in English

Ya que he decidido vivir en Londres por una temporada, he pensado que debería comenzar a escribir también en inglés. Todavía tengo algunos fallos, pero voy mejorando. Mi inspiración es clara: Amy Lowell, John Gould Fletcher, William Butler Yeats... Ya encontraré mi propio estilo.

Since I've decided to live in London for a time, I've thought that I should start to write in English too. I still make some mistakes, but I'm improving. My inspiration is clear: Amy Lowell, John Gould Fletcher, William Butler Yeats... I will eventually find my own style.

Gracias a Abby por su ayuda / Thanks to Abby for her help.



Swan song

Let me lie among the reeds,
let me lie among the busy swans.
I know that they can’t sing:
I’ll sing for them about the misty dawn
that doesn’t come,
about the girl who leapt much like
the moon upon the fence of my static home,
challenging me
with pallid vibration.


Light flowers

I sleep
and right above my head
hangs a dim, withering rose.
All her essence drops
on my lips, the avid dreamers,
unconcerned
with the ghostly beauty of her decay.

Ah, they dream
of blossoming flowers
twinkling in the dark.

domingo, 17 de mayo de 2009

Sexo y sonido

Un poema erótico sobre la física de los sonidos del amor. Salió publicado en mi Cuaderno de bitácora.


Tu voz se transmite a igual velocidad
por el medio gaseoso de tu aliento
cálido.
Por el medio sólido
del enigma torturado
de mi cráneo.
Por el medio líquido
del ensueño
de tus besos.

No comprendo la razón
de tamaña extravagancia con las leyes
de la física de ondas.

¿Es quizá posible
que se escape la belleza
del sentido fijo de las cosas?

¿O tal vez sea yo,
sordo por el ruido atronador
de las palpitaciones,
táctiles sonidos disonantes?

domingo, 10 de mayo de 2009

Traducción de algunos poemas de John Gould Fletcher

John Gould Fletcher (1886 - 1950) es uno de esos poetas olvidados que en su momento participaron en importantes movimientos literarios pero sin buscar la fama. Siempre mantuvo un carácter independiente y solitario. Fue primero miembro del grupo imagista en Londres para, años después, retornar a su pueblo en Arkansas y unirse a los poetas ruralistas. Allí desarrolló una grave depresión que no aminoró ni cuando obtuvo el premio Pulitzer, en 1938. Apartado por completo del escaparate literario acabó con su vida ahogándose en una alberca para el ganado.
He traducido algunos poemas de su época imagista. Son todos parte de su libro Japanese Prints, fuertemente influenciado por la poesía japonesa como se podrá observar. Hasta donde yo sé, no existen traducciones al español de la obra de este poeta, tan maldito como los simbolistas franceses a los que veneraba. Las imágenes que podréis ver más abajo formaban parte del libro original.



Las estrellas

Hay una diosa que anda cubierta de día.
De noche arroja su velo azul sobre el mundo.
Los hombres miramos su gloria desnuda por los pequeños boquetes del velo.


Lluvia de la tarde

La lluvia caía tan suave en la tarde,
yo casi creí que los árboles habíanse puesto a charlar.


Recuerdo y olvido

He olvidado cuántas veces me besó
mas no olvido
una temblorosa rama – una hoja que cayó
al suelo.




Una comparación

Mi amada es como el humo azul que asciende
en lentos planeos,
y ondea
sobre las sendas oscuras de viejos edenes largo olvidados.


Cortesana yaciendo bajo un cerezo

Ella es un lirio,
púrpura oscuro, pálido rosa,
bajo rizados ramajes
que quiebran estrellas en flor.
Se mece afable
con el movimiento del arbusto.
¿Con qué sueña?
Sueña con las noches y sus lámparas naranjas,
con las copas y cumplidos y caricias de los dos espadachines,
y con el anochecer cuando los fatigados duermen
estirados sobre esteras en palacio,
y con el tronchado tallo del lirio flotando en la fuente.



martes, 5 de mayo de 2009

Orion

Quiere extenderse por la playa, aún más lejos,
hacia la costa de una nueva vida;
salvarse de este cuello de botella, de este cuerno de escasez que lo subyuga,
cuerno seco con pellejo de gacela.

No importa derramar su sangre con
la punta de una flecha hecha de sílex,
con el diente de la propia vida que responde o-
jo por ojo,
diente
por diente.
Es la misma sangre que decora
los extremos de los gladios el arquero herido saltan-
do tanto tras la caza, como por
delante de las hienas que lo hostigan.

- Sangre cada ciclo de la luna.
- Sangre del color de la arcillosa tierra y la madera.
-
Barcas con un tronco vaciado, o con juncos y con ramas; cuerdas hechas con tendones de animales.

Es el sol el dios que da calor al vivo, el
que retira su fulgor a los que mueren y descienden a la noche.
Hay que ir por tanto a pulso a su morada, a
donde nace,
donde hay caza suficiente.
Sangre y semen para
reordenar las cosas en los vientres,
siempre dirigiéndose hacia oriente,
siempre al este.


Amanecer el el Gran Valle del Rift

martes, 28 de abril de 2009

Richard Cory: traducción de un poema de E.A. Robinson

Acabo de volver después de unos pocos días investigando en la British Library. Estoy escribiendo un artículo sobre poetas modernistas norteamericanos para una enciclopedia online. Este artículo me ha servido para descubrir algunas voces consideradas "menores" por la crítica, pero que en su momento tuvieron un enorme prestigio y que, desde luego, todavía hoy tienen un gran valor por muy eclipsados que hayan quedado. Una de estas voces es la de Edwin Arlington Robinson (1869 - 1935), del cual me he tomado la libertad de traducir uno de sus poemas más célebres, Richard Cory, si no me equivoco, inédito en español (aunque no he hecho una búsqueda en profundidad, lo reconozco).

E.A. Robinson ha sido siempre muy comparado con su compatriota Robert Frost por su estilo, a medio camino entre la tradición y la modernidad, y por su condición de poetas solitarios. Uno de los temas más repetidos en la obra de Robinson es, en efecto, la soledad, la condición de descastado. "Los poetas están solos allá donde se encuentren", dijo en un poema.

Espero que esta traducción sirva para despertar algún interés. Que conste que no soy un traductor experto.

Nota: Gracias a los comentarios del Dr. Schmigalle, quien me ha hecho algunas correcciones de mi traducción que, creo, ahora ha mejorado bastante.


Richard Cory

Siempre que Richard Cory bajaba a la ciudad
nosotros lo mirábamos pasar desde la acera:
él era un caballero de pies a coronilla,
gustoso de lo limpio y regiamente enjuto.

Y él estaba siempre compuesto con sosiego,
y era siempre humano cuando hablaba;
mas agitaba pulsos al decir los buenos días
y resplandecía cuando andaba.

Y sí que era rico, más rico que los reyes,
y admirablemente triunfaba en cada gracia.
En fin, nosotros nos creímos que era todo
para soñar que estábamos viviendo en su lugar.

Seguimos trabajando y esperando alguna luz,
vivíamos sin carne y maldecíamos el pan,
y en una calma noche de verano, Richard Cory
fue a casa y se metió un balazo en la cabeza.

martes, 21 de abril de 2009

Sonetos

Vuelvo a subir algo de poesía, de nuevo algo que escribí hace ya algún tiempo. El otro día alguien me preguntaba si no expresaba nunca mis sentimientos íntimos en los poemas que escribo. No es que no lo haga, es que no creo que resulte interesante. Sin embargo, hay numerosas ocasiones en las que rompo esta norma. Dejo aquí dos ejemplos de sonetos amorosos. El primero es de 2005, el segundo de 2008. Espero que gusten.


Amor que yo suspiro y no responde
llamada tras llamada. Si esta vida
te doy de mi salud descolorida,
tomarme entre tus brazos corresponde.
El bien de medicina que en bebida
tus besos pueden darme se me esconde
en mueca zaherida. Dime dónde
podré entonces curar mi desmedida.
Sonido de tu voz es un mutismo
de verbo incomprensible, inacabado.
Silencio cuando callas y comprendo
que no comprendo nada de mí mismo,
que soy un pobre hombre malhadado,
que caigo y caigo más y nunca aprendo.



Tal quema este fragor de mi deseo
que nunca me daré por satisfecho
si no te tengo yo y, si te poseo,
tampoco habrá descanso entre mi pecho.
Qué gran contradicción de que soy reo:
procuro atornillarme a lo derecho
mas te amo de tal modo que sorteo
las normas del exceso y del provecho.
¿Adónde irá a parar mi devoción
si yo en mi devoción me he convertido?
¿Qué hacer sin el deseo y la emoción
del roce de tu amor desconocido?
Seré la silenciosa conmoción
de un vaso a rebosar de sinsentido.

martes, 7 de abril de 2009

Cuaderno de bitácora

Cuaderno de bitácora es mi primer poemario completo. Lo publicó en mayo de 2008 la editorial Antígona de Madrid. Yo ya había publicado en algunas antologías así como en revistas, pero este libro, por eso de ser el primero, tiene algo especial de lo cual me siento orgulloso. Contiene los primeros poemas después de un cambio tangencial que decidí dar con mi trabajo, algo así como un salto entre mi poesía de adolescencia y mi poesía de juventud. Marca el comienzo del camino que tengo pensado recorrer por un largo tiempo.
Con algo más de cien páginas, contiene prácticamente toda la poesía en verso libre que escribí a lo largo del año 2006 y comienzos de 2007. Incluye una magnífica introducción escrita por el profesor Eduardo Valls Oyarzun.
Aunque su promoción ha sido humilde, ha recibido algunos elogios. El poeta Leo Zelada lo nombró entre los mejores libros de poesía joven del año 2008. Todavía estoy trabajando en promocionarlo, pero es un proceso muy lento que debo compaginar con mis otros quehaceres, entre ellos, terminar Almagest.
Todavía está a la venta en la Casa del Libro y El Corte Inglés (c/Princesa), pero se puede también pedir a través de la distribuidora o en cualquier librería (teniendo un poco de paciencia). El ISBN es 978-84-935658-9-3.
Dejo tres poemas como ejemplo de lo que este Cuaderno de bitácora contiene:

1 de enero

Año nuevo es recreación de lo nuevo,
lo viejo revolcándose hacia el fango del futuro.
Los días se hacen largos
en esta parte del año,
tras el solsticio de invierno.

¿Qué de nuevo nos traerán
los círculos de lo mismo?

Futuro inconsciente,
tu silencio instala espejos que nos mantienen atados.


9 de julio

Un trozo de papel
abierto.
¿Adónde ir?
(Tal vez derecha,
tal vez izquierda).

Lenguaje de colores –no verbal-.
Líneas y puntos:
azul de mar,
blanco montaña,
gasolineras.

El mundo figurado en una carta.


WCW

me gusta leer a
William Carlos Williams
a veces quisiera decir cosas
como que tanto depende
de un tonel rojo
brillante de agua de lluvia
junto a los pollos
blancos
pero yo sólo sé decir
me gusta leer a
William Carlos Williams
a veces quisiera decir cosas
como que tanto depende
de un tonel rojo
brillante de agua de lluvia
junto a los pollos
blancos
pero yo sólo sé decir
me gusta leer a
William Carlos Williams

lunes, 30 de marzo de 2009

La noche iluminada por un faro

Antes de escribir Cuaderno de bitácora a lo largo de 2006, compuse otro poemario con el título de La noche iluminada por un faro. Si no me falla la memoria, creo que contenía poemas escritos entre 2003 y 2005, la gran mayoría de dudosa calidad, producto de un principiante con las ideas muy poco claras y, pienso ahora, con más entusiasmo que habilidad (creía que para escribir como Eliot bastaba con insertar palabras en otros idiomas). Es por esto que nunca a nadie le interesó publicarlo en su momento y, ahora, ni harto de vino se me ocurriría intentarlo. Pero entre toda aquella morralla confusa, pasional y adolescente, es posible que haya algunas cosas que puedan ser salvadas de una posible quema. Dejo unos pocos ejemplos, avisando, eso sí, de que éste es un estilo que apenas me interesa en la actualidad y que, por tanto, no representa en absoluto ni mi punto de vista ni mi concepción de lo que debe ser la buena poesía.



Asco


Estigia avalancha de recuerdos
que me tienden un mortal abrazo de puro asco.
La noche se marea en una
náusea de sexo y sudor de estiércol.
Caen las lágrimas de angustia de los falos.
La mandrágora grita.
Espanto.


Unas sandalias

Vorágine
Tiras de cuero negro enlazando tus tobillos
Espiral de morbo y de deseo
Cinco dedos
Cinco


A unos rizos

Oscuros
Enredándose en mis dedos entre halagos
Entre halagos y entre besos tuyos
Besos míos
Magos


Ojos de tristeza

Cristales
Balas plateadas disparadas a mis sienes
No más noches con la luna llena
Indulgencia
Plena

miércoles, 11 de febrero de 2009

Corona Borealis

Si la memoria no me falla, éste es mi primer poema de temática histórica. Quería hacer algo evocador, pero evitando todo decadentismo.



Nieva mucho en las calzadas, pero

corre el vino por las bocas
de los siervos de León.

¡No hay motivos para el frío
ni la pena!
Hay motivos de contento junto al fuego,
tantos como piedras en la cruz de
la victoria.

¿Qué le falta al rey Alfonso?

No le falta nada.

lunes, 19 de enero de 2009

9 de enero

Recupero uno de mis poemas favoritos de Cuaderno de bitácora. Lo escribí hace ya tres años. posiblemente el mismo día que señala el título. Por aquel entonces trataba de encontrar mi propio estilo y buscaba la inspiración en artículos de divulgación científica. "9 de enero" es el poste inicial del camino que, aún hoy, sigo recorriendo. Es por ello que le tengo un aprecio especial.





Frío seco,

frío en este aire

respirado y envolvente.


Frío húmedo

en la sombra salpicada

por el agua evaporada.

Frío radiante

(en ausencia de elementos circundantes).


Frío hay de todas formas.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Aquarius

Hay un tema que siempre me ha apasionado: el paso del tiempo. Cómo las cosas cambian y lo único que permanece es, precisamente, el mismo cambiar de la materia.



Hielo entre las grietas de una roca, rompe y

despedaza reventando bastimentos para

luego derretirse y retornar al viejo estado líquido y

tal vez evaporarse,

dejar un rastro muy observable de mudanzas en

la piedra -huellas perceptibles-

y otro rastro más extraño, más oculto, an-

clado en variaciones minerales microscópicas,

hálito del agua que se va

dejando huella de fantasma

más ligera que el vapor,

duradera sin embargo por los siglos

de los siglos.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Gemini

Un poema sobre lo difícil que es llegar a conocernos. Si los recuerdos que tenemos han sido modificados, voluntaria o involuntariamente, ¿cómo podemos estar seguros de que nuestra autobiografía es fiel a la realidad? Nuestra memoria es apenas la silueta de una realidad mucho más profunda e inabarcable. La vida no es tanto lo que se ha vivido, sino cómo se recuerda.


Tal vez la sombra

no sea más que una siniestra a-

utobiografía;

una proyección

de un cuerpo opaco

por la luz de unos recuerdos

claros.


Mas su interior

es sólo una cuestión

de fantasía

-pura entelequia-,

y así,

vagamente sirve la sombra para conocer

a la Persona.